ARTÍCULO
Sabina Renck: defensa personal y confianza

Conoce a Sabina Renck
Sabina Renck practica Krav Maga desde 2016 y se ha entrenado en Suecia, Nueva Zelanda, Noruega y Dinamarca. Enseña defensa personal para mujeres en Göteborgs Krav Maga Klubb y dirige cursos para centros educativos, universidades y empresas. También trabaja en cine a través de Renck Productions y es instructora de fitness en grupo especializada en entrenamiento de fuerza. Nos sentamos con Sabina para hablar de cómo llegó al Krav Maga y de por qué le importa tanto empoderar a las mujeres.
¿Qué te llevó a empezar a practicar Krav Maga?
El camino de Sabina comenzó con un momento de vulnerabilidad. Una noche, cuando paseaba con su novio, se les acercó un hombre borracho. «Por puro instinto, me puse delante de mi novio como si fuera un “escudo humano”», recuerda. «Pero no tenía las herramientas ni los conocimientos para afrontar una situación amenazante». Aunque el hombre solo les pidió indicaciones, aquello la marcó. «Me di cuenta de que la situación podría haber sido muy distinta. Quise empezar a entrenar defensa personal en serio, no solo
para tener la voluntad de actuar, pero también la capacidad y las herramientas para hacerlo». Cuando descubrió el Krav Maga, le atrajo enseguida. «Parecía eficaz, directo e increíblemente empoderador. El objetivo no es perfeccionar técnicas ni “ganar una pelea”, sino crear una oportunidad para escapar sin peligro. Ese enfoque basado en situaciones reales me convenció de inmediato». - Cómo te cambia la defensa personal El Krav Maga transformó a Sabina de maneras que van mucho más allá de las habilidades físicas. «Me ha dado confianza,
fortaleza mental, una comunidad y una sensación de seguridad en mi manera de desenvolverme en la vida diaria», cuenta. «No se trata de ser la persona más grande ni la más fuerte, sino de la mentalidad, la determinación y de usar lo que tienes». Hace hincapié en una diferencia importante: «La defensa personal no consiste en culparte por la violencia que has sufrido. La responsabilidad siempre es de quien la ejerce. Se trata de darte herramientas y tomar las riendas de lo que sí puedes controlar: tu capacidad para actuar». Muchas
A muchas mujeres se las educa para ser amables y complacientes, incluso cuando su instinto les dice lo contrario. «A menudo nos enseñan a no ocupar espacio ni llamar la atención. En ciertas situaciones, eso puede ser directamente peligroso», explica Sabina. «Ojalá más mujeres descubrieran de lo que son capaces y practicaran cómo usar la voz, el lenguaje corporal y la defensa física». - Qué significa la seguridad Para Sabina, la seguridad tiene que ver con la autonomía y la preparación. «La defensa personal nunca es una garantía, pero para mí es
en aumentar mis posibilidades de afrontar una situación de confrontación y de poder proteger a las personas que me rodean si hace falta. Proteger a otras personas siempre me ha salido de forma natural». Quiere que las mujeres entiendan que «no hace falta ser fuerte ni atlética para defenderte. Sí, por lo general las mujeres somos más pequeñas y tenemos menos masa muscular que los hombres, pero la defensa personal tiene que ver con la actitud, el momento y saber aprovechar lo que tienes. Hay una enorme fuerza en saber que tienes derecho a
defenderte y poner límites». - Desmontar los mitos Sabina corrige rápidamente algunas ideas equivocadas. «Un mito es que la defensa personal consiste solo en pelear o imponerse a alguien más fuerte. En realidad, se trata de crear una oportunidad para escapar y atreverse a actuar cuando algo no parece estar bien». También responde a la preocupación de que esto fomente la paranoia: «No soy paranoica por ponerme el cinturón de seguridad en el coche. La defensa personal es lo mismo: consiste en estar preparada, no en andar por ahí con miedo». Muchas personas creen que hace falta
agresiva para aprender defensa personal. «A las mujeres se nos ha enseñado toda la vida a hacernos pequeñas. La defensa personal cuestiona esa idea. Consiste en darte permiso para ocupar espacio y priorizar tu propia seguridad».
Sabina habla de la intuición y de cambiar de planes
Sabina describió la intuición como parte de la forma en que evalúa una situación. «Muchas racionalizamos las señales incómodas y dudamos de nosotras mismas antes que de la otra persona», explica. «Pero la intuición capta señales amenazantes mucho antes de que podamos expresarlas con palabras». También señala tácticas sutiles de manipulación, como el «falso trabajo en equipo», cuando alguien crea una falsa sensación de conexión: «Parece algo inocente: “¿No deberíamos ponernos bajo ese techo? Nos estamos empapando”. Pero, de pronto, sientes que hay conexión y te cuesta marcharte».
Otra táctica consiste en prometer ayuda sin que te la pidan: «Un desconocido dice: “Te ayudo a llevar las bolsas de la compra, te lo prometo”. Pero ¿por qué prometer algo que debería darse por hecho? Así consigue que bajes la guardia justo cuando empiezas a desconfiar». Sabina lo explica así: «Date permiso para confiar en esa sensación, decir que no e irte sin sentir que tienes que ser amable. Tu seguridad importa más que quedar bien». -
Ser testigo de la transformación
«Muchas mujeres entran en la sala nerviosas o inseguras y, en menos de una hora, rugen como valquirias», cuenta Sabina. «Oigo decir: “No sabía que mi voz y mi cuerpo fueran capaces de esto”». El impacto es real y duradero. Una participante le escribió para contarle que le había alzado la voz a un hombre que la amenazaba en un parque y que él se marchó. «Dijo que antes del curso nunca se habría atrevido. De eso se trata: de que las mujeres pasen a la acción y confíen más
ellas». Las participantes se llevan ese aprendizaje consigo. «Muchas empiezan a ocupar más espacio y se sienten más seguras al poner límites en otros ámbitos de su vida. Hay algo muy poderoso en hacerlo junto a otras mujeres: te das cuenta de que no estás sola con tus miedos». - Lo que Sabina espera que te lleves «Espero que las mujeres se sientan más fuertes, seguras y preparadas, no más asustadas», dice. «Espero que se vayan sabiendo que su voz, su intuición y sus límites importan. Sobre todo, espero que
se sientan más conscientes de su propia fuerza y capacidad». Sabina Renck enseña defensa personal para mujeres en Göteborgs Krav Maga Klubb. Su mensaje es sencillo: tu seguridad importa, tu voz importa y eres más fuerte de lo que crees.
